lunes, 28 de enero de 2013

A través de ti

Dedicado al bendito destino


      Todos los días cargaba a sus espaldas una mochila llena de una extraña melancolía que, cada noche, se acuciaba con la llegada de ese instante de absoluta incertidumbre y soledad calmado únicamente con la somnolencia nocturna. Ese momento constituía un consuelo deshabitado donde ella imaginaba lo que, en realidad, no existía. Antes de dormirse, soñaba con el amor que siempre le faltaba y hasta con los hijos que no tenía. 

      De camino a la universidad, después de una noche con sobresaltos y desvelos, ensimismada con el traqueteo del vagón del metro, seguía soñando. Dibujaba en su mente a un hombre que la hiciese reír a carcajadas, de esas tan largas que sólo la incontinencia urinaria es capaz de frenar, fantaseaba con una persona que le dedicase constantemente palabras sinceras de cariño, bonitas y puras, más hermosas todavía convirtiéndolas de vez en cuando en versos. Sólo esperaba conocer a alguien que comprendiese la familia que tenía, que incluso escuchase la historieta más cargante y aburrida; alguien que pudiese aplacar su  mal despertar e irritación mañanera solamente con un abrazo, acompañado, eso sí, con el "te quiero" susurrado más melódico del mundo. 

      Aunque únicamente fuese la imaginación quien evocase tal utopía, a ella ya parecía pertenecerle alguien que fuese capaz de calmarle hasta las lágrimas más turbias, alguien que colmase la hastiada rutina con la pasión más loca, con infinitos besos y caricias; era alguien que por fin haría de su vida una desenfrenada cordura.

      Encontraba en esa fantasía su felicidad. 

      Y ahora su felicidad ya no es ninguna fantasía.

4 comentarios:

  1. Aquí lo único que en realidad es fantástico y real, eres tú.

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  2. No se, eso de soñar con la felicidad y que esta aparezca, si que me parece un poco fantasioso... :-)

    La felicidad es muy caprichosa y nos acompaña en pequeños momentos, de los que solo somos conscientes una vez que han pasado.

    :-*

    --
    Fernando.

    El presente se hace pasado
    y el futuro no se hace presente...

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    1. Es verdad que la vida no es más que un cúmulo de momentos felices y que cuando pasan, nos resultan más gloriosos en nuestra memoria; pero sí existe un presente en el que a veces a lo único que uno teme, es a un futuro diferente. Se puede gozar y valorar un día como hoy siempre, igual que el de ayer con el recuerdo y el del mañana con la fantasía.
      Un saludo y gracias por tu comentario.

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