lunes, 28 de enero de 2013

A través de ti

Dedicado al bendito destino


      Todos los días cargaba a sus espaldas una mochila llena de una extraña melancolía que, cada noche, se acuciaba con la llegada de ese instante de absoluta incertidumbre y soledad calmado únicamente con la somnolencia nocturna. Ese momento constituía un consuelo deshabitado donde ella imaginaba lo que, en realidad, no existía. Antes de dormirse, soñaba con el amor que siempre le faltaba y hasta con los hijos que no tenía. 

      De camino a la universidad, después de una noche con sobresaltos y desvelos, ensimismada con el traqueteo del vagón del metro, seguía soñando. Dibujaba en su mente a un hombre que la hiciese reír a carcajadas, de esas tan largas que sólo la incontinencia urinaria es capaz de frenar, fantaseaba con una persona que le dedicase constantemente palabras sinceras de cariño, bonitas y puras, más hermosas todavía convirtiéndolas de vez en cuando en versos. Sólo esperaba conocer a alguien que comprendiese la familia que tenía, que incluso escuchase la historieta más cargante y aburrida; alguien que pudiese aplacar su  mal despertar e irritación mañanera solamente con un abrazo, acompañado, eso sí, con el "te quiero" susurrado más melódico del mundo. 

      Aunque únicamente fuese la imaginación quien evocase tal utopía, a ella ya parecía pertenecerle alguien que fuese capaz de calmarle hasta las lágrimas más turbias, alguien que colmase la hastiada rutina con la pasión más loca, con infinitos besos y caricias; era alguien que por fin haría de su vida una desenfrenada cordura.

      Encontraba en esa fantasía su felicidad. 

      Y ahora su felicidad ya no es ninguna fantasía.

miércoles, 23 de enero de 2013

El mundo necesita un bombardeo de franqueza y ternura.

Fotografía: Sara Facio ©

jueves, 17 de enero de 2013

Pero contigo





Cuando hasta un buen jamón te resulta insípido y, aún así, lo engulles.

Cuando en un aeropuerto un perdón es un error porque aquí sólo se entiende "Entschuldigung".

Cuando coges un taxi e intentas ocupar tu tristeza con una conversación forzada.

Cuando las lágrimas ni brotan.

Cuando salir a la calle te acorrala.

Cuando ni un libro mata el tiempo porque es el tiempo quien te mata.

Cuando aceptas la distancia como un destino.

Pero cuando estoy contigo...



viernes, 11 de enero de 2013

A mis orígenes

Bamberg, 11 de enero de 2013


     Os quiero como no creo que jamás nadie sepa hacerlo. No me vanaglorio por ello, es más, a veces me gustaría no hacerlo, pero vivo profundamente atrapada en vosotros, en lo que soy cuando no estáis y en lo que me convierto cuando aparecéis. Da igual cerca que lejos, lejos que cerca, en el fondo nunca os marcháis. Os quiero y, hacerlo, me hace daño.

     Esta carta, que dudo que algún día leáis, únicamente la escribo como forma de desahogo, de intento (quizá fallido) de desprenderme de todo lo que sé y he descubierto de vosotros. Hondamente arraigada, creo no perteneceros. Paradoja o no, lo cierto es que os quiero y también os detesto.  

   Haciendo una ligera reflexión, excepto mis tres primeros años de vida, he sido una auténtica marioneta de mis propios orígenes. Me hubiese gustado un amor de menos palabrería, pero tampoco otro tan material. No quiero más angustias ni más losas a mis espaldas y ya no quiero que existáis a través de mí. Yo existo gracias a vosotros, pero mi vida ya no es vosotros.

     Hace unos días me culparía por pensar así, por creerme tan injusta, por sentirme siempre en eterna deuda con vosotros y, realmente, a quien le debo algo, es a mí misma. Mi responsabilidad vital es desprenderme de lo que fui y convertirme en lo que soy de verdad.

     Ese compromiso conmigo misma se gesta ahora a raíz de mi propio origen.



lunes, 7 de enero de 2013

"DE ANDAR POR CASA"

Confesiones de un alma angustiada
Fotografía: Berna Martínez-Forega ©




Asomada al pasado
Fotografía: Berna Martínez-Forega ©





La efímera belleza
Fotografía: Berna Martínez-Forega ©





Ropero de desnudez
Fotografía: Berna Martínez-Forega ©





Jirones de un recuerdo 
Fotografía: Berna Martínez-Forega ©






La máscara que negamos llevar
Fotografía: Berna Martínez-Forega ©



                       


Música para evocar
Fotografía: Berna Martínez-Forega ©