viernes, 14 de diciembre de 2012

Ausencia

Se esfuma la esencia de quienes fuimos y emerge un 

nuevo orden que detesto... 


Fotografía: Carmen Llamas

jueves, 13 de diciembre de 2012

Refugio

En ocasiones es la incertidumbre mi cobijo


Fotografía: © Eugene Shapakidze

viernes, 7 de diciembre de 2012

Porción de vida


             

             Constituye aquel aroma no únicamente un olor, sino un instante, una época colmada de ilusión, vigor, denuedo y amor; esa esencia es el recuerdo más nítido y, paradójicamente, también resulta ser el más oscuro. La memoria, sobrecogida, rota e inevitable, me desplaza a aquellos orígenes en los que, de alguna forma, todavía me hallo.

            Si hablo del sabor, no podré omitir su excelsitud, un placer indescriptible pero que con su sola evocación aún hoy puedo degustar tal exquisito bocado.

            Negro y duro, suave y puro; inmaculado, también. Breve y buena descripción, no sólo de aquel manjar, sino de lo que supone todo aquello: la esencia de mí misma.

            En aquella casa se comía chocolate casi por castigo. Todos los días se hacían varias tandas de chocolate para distribuir no sólo por el pueblo, sino por toda la comarca.

            La fábrica, integrada en la propia casa, elaboraba un alimento que quizá ahora resulte, al parecer de muchos, más bien un alimento secundario, casi de lujo en los tiempos que corren y sin mucha importancia, pero lo cierto es que en aquella mitad del siglo XX este producto interesaba, y mucho, pues su aporte calórico con apenas un par de onzas era bastante elevado; sin duda, un bonísimo aliado para combatir la miseria de entonces. El cariño, la gracia y el esfuerzo de mi abuelo transformando el cacao en los Chocolates Igual, daban calor y abrigo a ese frío paramero aún hoy notable. Sólo él supo endulzar las casas y, sobre todo, las almas de muchas familias.

            Cada vez que visito la casa de mis abuelos, habitada por su ausencia, es la fábrica de cuerpo presente la que me advierte de la porción de vida que sólo ellos me dieron.

Talento

La elegancia es tan innata como la bondad. 

Cualquier ademán puede llegar a convertirse en un arte

 verdaderamente genuino. Ella, no me cabe duda, lo 

consiguió. 

¡Viva, pues, la conspicua y extraordinaria  

Audrey Hepburn!


Fotografía: © Richard Avedon

Bailarina del mundo



La nostalgia sonríe a un recuerdo tan nítido como la felicidad de 

aquellos años... En esa infancia fui 

bailarina de ballet y del mundo. Me traslado a Zaragoza y a la vida 

tan dulce y hermosa de la que, como 

en el baile, fui protagonista.


Fotografía: © Jean Claude Sánchez

Mirada

¡Abrid los ojos y os estremeceréis de inmediato, cerradlos y algo veréis! 
Yo sobrevivo cegándome...


Fotografía: © Eugkyr

Extinción

Mundo: Espejo ajado, fragmentos de incertidumbre que arrastran 

la bondad extinguida.


Fotografía:  © Isaiah Stephens

Luna



Me contemplo en tu belleza para, ilusa, reflejarme en ti.



Dibujo: © Rafal Olbinski

jueves, 8 de noviembre de 2012

Mi primer soneto







A quien más quiero,
a quien admiro  y con quien existo.  
A F.P.

Sombras

A su llegada espero cada día,  
turbada hasta su nívea desnudez,  
y hago de la hermosura de su tez
el semblante del mundo y la alegría.

El manto de la noche es quien tapiza
mi tristeza obligada e incesante,
el brillo de la aurora es el causante
de descubrir la luz que martiriza.

Frágil y dulce como flor que brota,
la luna es mi cobijo, es el aliento
del alma que la mira y queda rota.

Y ese instante de paz, ese momento
de soledad que todo lo derrota
no es capaz de borrar lo que yo siento.


martes, 6 de noviembre de 2012

A flor de piel





A Antonio Porchia,  de quien
 aprendí a leer aforismos y no a escribirlos.

Año 2009



Lágrimas: tormenta del recuerdo.


El cuerpo se forma y el alma se desarma.


LA nota más melódica: Lieber Amor


¡Sensibilidad y fortaleza! La pareja perfecta.


Sólo el recuerdo puede ser inmortal.


El vacío emocional puede no llenarse nunca aún teniendo la despensa llena.


Quisiera otra vida, pero teniendo otra, querría esta.


Lo inalcanzable nos persigue, persiste y nos pierde.


Mi meta no es mañana, es hoy.


Hasta en los días grises yo veo el sol.


Fuerte y débil; dulce y amarga... Los polos opuestos se atraen.


La necesidad de reír; la necesidad de llorar. La impotencia de no satisfacer mis necesidades.


Odio y rencor, eso tengo. No poseo nada.


Llenaste mi vida desparramándola después.


El amor nos nubla la vista y la tentación nos ciega.