"BERNA WARHOL"

"BERNA WARHOL"

miércoles 23 de abril de 2008

Sociedad y libertad

¿Quién no ha dicho alguna vez en su vida que quiere ser libre? La libertad es aspiración no sólo legítima, sino antiquísima; quizá por ello sea, de entre todas las aspiraciones humanas, la más fecunda, la más permanente. Se ha convertido en un tópico del lenguaje, pero, como todos los tópicos, lo será porque es verdad. Las sociedades se construyen a partir de este término: “libertad”. Las Constituciones apelan al concepto de libertad para su redacción. El arte, la literatura, las revoluciones..., prácticamente todas las actividades humanas han reclamado el significado profundo del término. ¿Por qué, pues, todavía seguimos esgrimiendo la falta de libertad? Tal vez es que, a pesar de todo; a pesar de la extraordinaria evolución del humanismo y del sentido común desde la Revolución Francesa nos queda la sensación de que no somos libres todavía. Si analizamos la libertad desde un punto de vista contemporáneo, y la negamos, se nos echará todo el mundo encima diciéndonos que mentimos, que cómo podemos decir que no hay libertad y, sin embargo, a todos nos queda la íntima sospecha de que es cierto, de que aún no somos libres. Hoy es más cierta esta reflexión, pues, pese a haber avanzado sustancialmente en el camino de las libertades individuales (que es como se siente y se entiende verdaderamente la libertad), seguimos constreñidos en una especie de impotencia que nos impide ser libres “de verdad”. En el fondo, lo que hacemos tiene siempre aLgo de imposición: el trabajo, el consumo, el ocio, el lenguaje, todo, está supeditado a normas, leyes, prohibiciones, sugerencias... No somos dueños de nuestros propios deseos porque incluso éstos están dirigidos por una política interesada y por una economía que nos los arrebata.

1 comentarios:

Rafael Luna Gómez dijo...

Hola Berna:

Sobre este razonamiento (o al menos en algo de el) escribí este poema.
En otros de los temas, no alcanzo a ver, a donde llevan tus conclusiones.
¿no se? ¿Parece que es intencionado?
Nota:
La luz, acaricia antes a un ciego,
es glotona para el hambriento,
para el asesino cegadora,
para la muerte el enemigo,
para la vida esperanza.



Si besaran a una rana,
la bañarían primero,
incluso la perfumarían.
Si fueran a escalar un balcón,
pedirían una dote,
incluso un ascensor.
Al hombre que hoy desean:
viste de Armani,
con los músculos de Heracles,
y el miembro de un mono.
La mujer que hoy desean:
es facilita y juguetona,
con el rostro de Venus,
y fornicadora como una mona.

Y ambos sexos dicen lo mismo que dijo Góngora:
(“ande yo caliente y ríase la gente”).

Autor: Rafael Luna Gómez.
Reservados todos los derechos.